Durante Argentina Mining Norte 2026, los responsables de Relaciones Comunitarias de SSR Mining, Telma Zemplin y Edgardo Volpi, presentaron el modelo de relacionamiento que la empresa desarrolla con 17 comunidades originarias en la Puna jujeña. Ambos sostuvieron que independientemente de los programas impulsados y las iniciativas que hoy acompañan, la prioridad es que las comunidades desarrollen capacidades que les permitan sostenerlos más allá de la vida de la minera.

En Jujuy, SSR Mining lleva 8 años construyendo relaciones con 17 comunidades originarias en la Puna, vinculadas a los yacimientos Pirquitas y Chinchillas. Al respecto, Telma Zemplin, superintendente de Relaciones Comunitarias, enfatizó la importancia de la sostenibilidad a largo plazo de los proyectos comunitarios, resaltando que el verdadero éxito no se mide solo en inversiones o iniciativas implementadas, sino en las capacidades que los habitantes locales desarrollan para mantener esas iniciativas de manera autónoma.

«A medida que una operación avanza en su ciclo de vida, también tiene que cambiar nuestra manera de entender la inversión social: pasar progresivamente de una lógica de presencia y acompañamiento hacia una de mayor corresponsabilidad y autonomía. Porque si algo funciona únicamente mientras la empresa lo impulsa, lo financia o está presente, tenemos que preguntarnos cuánto desarrollo estamos generando realmente», expresó.

Desarrollo alineado al plan de vida y fortalecimiento de la economía local

La estrategia de relacionamiento SSR Mining se formalizó en 2019 con la creación de mesas jurisdiccionales, donde se ha promovido la interculturalidad en más de 27 encuentros. Actualmente, la empresa se enorgullece de que el 50% de su fuerza laboral sea local y de contar con 39 proveedores comunitarios activos. Además, en 2022 se lanzó un programa de formación en liderazgo intercultural, que surgió a partir de las necesidades expresadas por las comunidades, involucrando a más de 60 participantes en la definición de prioridades sociales. Este contexto pone de relieve un objetivo claro: fomentar el desarrollo económico y capital social que perdure más allá de la actividad minera.

Edgardo Volpi, gerente de Recursos Humanos y Relaciones Comunitarias, señaló que «el crecimiento de la relación entre la empresa y las comunidades no elimina las tensiones propias de un territorio donde existen diferentes visiones del desarrollo».

Asimismo es importante que los proyectos tengan sentido para las comunidades y su plan de vida. Es así que hoy en día los programas activos toman como eje la revalorización de la cultura y el patrimonio, profesionalizando sus actividades de manera que sean competitivas en el escenario actual.

En la actualidad, el programa sobre camélidos (producción de fibra de llama) ha permitido a los productores organizarse y obtener un mejor precio por su producto, mientras que en agricultura de cultivos ancestrales, se han logrado mejoras significativas en la producción de papas andinas a través de la incorporación de tecnología. Del mismo modo, el turismo rural aborigen ha tomado impulso, ofreciendo formación a más de 30 guías locales y transformando el Centro de Interpretación de Santo Domingo en un punto de atracción cultural y turística.

¿Por qué importa?

El caso de SSR Mining refleja que en el NOA, la minería puede ser un motor de cambio positivo, siempre que se integre a las realidades locales, su plan de vida, y se respete y fomente la autonomía de las comunidades. Mirar más allá de los intereses inmediatos y sentar bases para el futuro es un desafío que, si se aborda desde la corresponsabilidad, puede transformar el paisaje económico y social de la Puna, hacia una convivencia más armoniosa entre actividad minera y desarrollo comunitario.

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